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Debate sobre el problema de la esclavitud en Italia


Esta página contiene el discurso, pronunciado el 9 de junio de 1997 por Roberto Quaglia en el Consejo Municipal de Génova, sobre el emergente problema de la esclavitud con fines de prostitución en Génova como en toda Italia.
Sigue el extenso Orden del Día, preparado por Quaglia, que se sirve de numerosos datos al respecto amablemente facilitados por Caritas Italiana.
En el futuro, esta página contendrá también todas las intervenciones de los demás Concejales, así como los demás Órdenes del Día presentados.


He aquí un resumen de los documentos contenidos en esta página:



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Intervención de Roberto Quaglia (Lista Pannella)


Cuando era niño e iba a la escuela, recuerdo que entre otras cosas me enseñaron a grandes rasgos la historia de América. Uno de los fenómenos más espeluznantes que nos enseñaban de la historia de América era el abominio de la colosal trata de esclavos que hace siglos marcó toda una época. Los mercaderes de esclavos arribaban con sus naves a las costas africanas, irrumpían armados entre las indefensas tribus locales y literalmente raptaban a miles y miles de seres humanos que como ganado eran transportados a América para ser reducidos a la esclavitud en los campos de algodón y en otros lugares. Luego vino la guerra de secesión. Como sabemos, vencieron los del norte, la esclavitud fue abolida, y todo bien lo que bien acaba.
Es quizá, pues, en virtud de este común legado cultural nuestro que en los últimos años he tenido que darme cuenta con creciente espanto de que tales horrores del pasado, que — creo— se siguen enseñando en las escuelas italianas como tales, son cualquier cosa menos muertos y enterrados. Peor, tales horrores están entre nosotros, entre nosotros los italianos, entre nosotros los genoveses, y he aquí por qué el asunto concierne de cerca también a nuestro Consejo Municipal, porque nosotros, los italianos, los genoveses, somos de pleno derecho partícipes de estos horrores, aunque, por razones de bajísima conveniencia, muy pocos de nosotros gusten de darse cuenta y prefieran ocultarse a sí mismos y a los demás este infame estado de las cosas.
Para quien sea tan ciego como para no haber comprendido aún de qué diablos estoy hablando, aclaro que me refiero a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Un detallado y fiable estudio de Caritas, Parsec y la Universidad de Florencia estima que hay hoy en Italia de 19.000 a 25.000 muchachas extranjeras dedicadas a la prostitución, la casi totalidad de las cuales se encuentra en régimen de esclavitud. Repito el concepto: ¡de 19.000 a 25.000 muchachas, la casi totalidad de las cuales vive en verdadero y propio régimen de esclavitud! No es una opinión mía, señor Presidente, señor Alcalde, señoras y señores colegas. Se trata de una situación objetiva de hecho, que emerge de modo incontrovertible de las actas de un reciente seminario promovido al respecto por Caritas Italiana, cuyos argumentos más significativos he recogido entre las premisas de la moción que estoy presentando, y que por tanto no repito por extenso en esta mi intervención.
Por tanto, decenas de miles de esclavas entre nosotros, como decenas de miles de esclavos en aquella lejana América esclavista que de palabra —ay de nosotros, a menudo solo de palabra— estamos todos tan prestos a condenar sin dudas ni apelación. Cierto, no es lo mismo, dirá alguno. Pero, respondo yo, las diferencias que ciertamente existen no nos honran en nada, pues se trata de diferencias aparentes y no sustanciales, un velo hipócrita con funciones de coartada para las conciencias.
Eh, sí, señoras y señores míos, la esclavitud en Italia hoy existe, pero a los usuarios finales de este abominio —aquellos para quienes se lleva a cabo— no les conviene saber que de esclavitud se trata. Arruinaría tal vez su púbico placer. La esclavitud moderna se disfraza para evitar escrúpulos de conciencia a quien haga uso de los servicios que ofrece. En Génova como en Italia, señoras y señores míos, hoy se va de putas —y me perdonaréis si cito la Realidad con el lenguaje de la realidad— en la errónea convicción de pagar a una muchacha libre que libremente ha elegido prestar servicios sexuales a cambio de dinero. En cambio, en la mayoría de los casos, no es así en absoluto. La realidad es distinta de como por conveniencia parece. La mayor parte de las muchachas es atraída a nuestro país con engaño, y una vez aquí, entre nosotros, en Italia, un país que nos gusta creer libre, es reducida a la esclavitud.
Buscándole los tres pies al gato del Hombre, no es en absoluto infundado suponer que también en los tiempos de la esclavitud en América, los beneficiarios de los servicios prestados por los esclavos tuvieran poca conciencia del aspecto reprobable del fenómeno del que eran partícipes. Después de todo, no eran ellos quienes habían raptado seres humanos y los habían reducido a la esclavitud. Pagaban a los esclavos en el momento de la compra, luego los alojaban y alimentaban de por vida a cambio de su trabajo. Probablemente, a sus ojos no había nada de extraño y reprobable. Después de todo, también hoy el mundo libre está lleno de personas que con su trabajo apenas logran garantizarse el necesario sustento y un alojamiento. Por no hablar de los sin trabajo en los países donde por no trabajar se muere enseguida de hambre. Los esclavistas americanos tenían, pues, probablemente una óptima opinión de sí mismos y de lo que hacían, pues evidentemente no veían en ello nada malo, igual que muchos ciudadanos italianos, hoy, consideran perfectamente normal y conveniente servirse más o menos sistemáticamente de los servicios sexuales de las esclavas que les ofrecen en la calle. El gesto de pagar el servicio, en efecto, libera al cliente de toda sospecha de haber abusado de una esclava. Pero nosotros sabemos que ese dinero irá a parar a los bolsillos de los esclavistas, a los que esas muchachas literalmente pertenecen.
Además, hay que considerar otro argumento: la psique humana es una materia bien curiosa. Los seres humanos, sobre todo cuando son jóvenes, adquieren su propia identidad en función de lo que habitualmente hacen. Razón por la cual la mayor parte de estas muchachas arrojadas a la acera contra su voluntad, al cabo de un tiempo se resignan a ser lo que se las ha obligado a convertirse. Que esto no sirva de coartada para nadie. También en tiempos de la esclavitud en América, a gran parte de los esclavos al final no les quedaba más que la identidad de esclavo. Muchos de los que allá nacían esclavos ni siquiera soñaban con ser un día liberados, de tan esclavos como eran también mentalmente. Todo ello no justifica ni la esclavitud de entonces, ni la de hoy.
Pero lo que de verdad me inquieta, debo confesar, no es exactamente el hecho de que hoy en Italia, así como hoy en Génova, se practique la esclavitud y que los ciudadanos italianos y los genoveses sean sus usuarios. De la masa de los seres humanos, más de tanto me he resignado a no esperar. Lo que me inquieta es que las instituciones mismas de nuestra sociedad civil estén prácticamente inertes e indiferentes ante tal estado de las cosas. Aquí y allá alguien se indigna, es cierto. Pero son individuos aislados. Y sirven de poco. Las instituciones en cuanto tales están a este respecto quietas, inmóviles, del todo inútiles, ocupadas en muy otros asuntos. Este estado de las cosas debe cambiar rápidamente. Es intolerable que en un país que se dice civilizado, en el que todos compiten en tutelar los derechos de cualquiera con tal de que el asunto garantice réditos económicos o electorales, se mantengan los ojos fortísimamente cerrados para no ver y no contrastar la vergonzosa violación de los derechos humanos que en nuestro país hoy se comete con la persistente explotación sexual forzada de jóvenes muchachas extranjeras que han soñado una vida mejor en nuestro país, y a las que nuestro país hoy en cambio reserva solo esclavitud y violaciones. Si mis palabras suenan melodramáticas a alguien, garantizo que son en cambio mucho menos dramáticas que las atrocidades que las muchachas deportadas —¡Sí! ¡Deportadas!— a nuestro país se ven obligadas a sufrir. El pasado 25 de abril, Fiesta de la Liberación —y solo Dios sabe cuántos miles de muchachas extranjeras hoy en Italia sueñan con ser liberadas de su deportación a Italia— el pasado 25 de abril, cerca de Trezzo sull'Adda, se halla muerta a una muchacha albanesa. El lado izquierdo del rostro está destrozado por tres golpes de martillo. El cuerpo está descuartizado desde la tráquea al pubis y de riñón a riñón. Descuartizado en cruz para extraer al hijo de tres meses que criaba en su vientre. Descuartizada a la vista de todos para mostrar a las demás esclavas qué le sucedería a cualquiera que intentara escapar de la prostitución concibiendo un hijo. También esto es la Italia de hoy. Hay que abrir los ojos, darse cuenta y actuar en consecuencia.
¡En Génova, como en el resto de Italia, se violan hoy derechos humanos! ¿Cuántas veces este Consejo se ha detenido a gastar palabras para conmemorar horrores lejanos en el tiempo, para estigmatizar los derechos humanos violados en otros lugares? Todo está bien, todo es sacrosanto y nosotros lo sabemos bien, pero a condición de no descuidar el horror más grande de todos por el hecho de que nos concierne directamente, siendo nosotros partícipes de él. ¡Sí, partícipes! Donde no hay demanda, no se desarrolla un mercado. La trata de esclavas en Italia hoy existe porque a muchos italianos les conviene que exista, aunque por cobarde hipocresía finjan que no exista, y porque a los demás italianos, que de las esclavas no se sirven, el destino de estas les importa poco por no decir nada.
Cuando Francia efectuó recientemente las conocidas explosiones nucleares, una parte de nosotros, los italianos, boicoteó el mercado de los productos franceses. ¿Por qué ninguno de esos virtuosos ha pedido nunca a gritos boicotear el mercado de la prostitución esclavista? Una parte de nosotros, los italianos, de vez en cuando invoca incluso a gritos el boicot de una u otra cadena de televisión. ¿Por qué ninguno de esos virtuosos ha pedido nunca a gritos boicotear el mercado de la prostitución esclavista? En Italia de buena gana se boicotea de todo: desde los impuestos a las reglas, desde las pieles de visón de criadero a los libros de los intelectuales no de criadero. A los referéndums. Lejos de mí el gesto de cuestionar las razones de boicot alguno. Cada cual es libre de boicotear lo que más le plazca. Pero me pregunto: ¿por qué ninguno de esos virtuosos ha pedido nunca a gritos boicotear el mercado de la prostitución esclavista?
Lo que falta a este respecto en Italia es la conciencia de cuanto está sucediendo. Los campos de concentración nazis y el exterminio de los judíos fueron posibles porque nadie entonces en Alemania, salvo los jerarcas nazis, supo o quiso saber qué estaba sucediendo. La esclavitud hoy en Italia, hechas las debidas proporciones, prospera por las mismas razones: la indiferencia y la ceguera de todos que dejan vía libre a unos pocos criminales.
¿Qué podemos hacer nosotros, nuestro pequeño y modesto Consejo Municipal, para afrontar con dignidad este indigno estado de las cosas? No muchísimo, en verdad. Pero tampoco poco. En realidad, podemos hacer exactamente todo lo posible, es decir, lo que se nos ocurra que podemos hacer al respecto, y que esté dentro de nuestras facultades. Me he concedido una tautología, para resaltar nuestro deber de no dejar nada por intentar para afrontar como es debido este tipo de situación.
Ante todo, debemos darnos plena cuenta de la gravedad del problema. Dudo que tal conciencia ya exista, en este Consejo, en la debida medida. Recuerdo que cuando por primera vez, en la junta de portavoces, mencioné el hecho de tener en preparación una moción sobre el problema de la esclavitud en Génova, suscité hilaridad en algunos colegas —¡y también en un concejal de gobierno! A este respecto, cito textualmente las palabras pronunciadas recientemente por la Ministra Livia Turco: «...debatiendo de la "trata" con una periodista ya sensible al problema, noté que mi interlocutora se quedaba un instante atónita por el tipo de terminología que yo usaba.»
Son palabras de la ministra Livia Turco. Asistimos sin verla —los ojos forrados de jamones televisivos— a una verdadera trata de esclavas, que la conciencia apenas logra captar en toda su atrocidad, de tan salida que parece de una improbable pesadilla de oscuras reminiscencias medievales. Y sin embargo, debemos darnos cuenta de la gravedad de la situación, de lo contrario nunca tendremos la fuerza de pensar y hacer algo realmente útil para la superación de este drama.
También la ministra Livia Turco, en la misma ocasión, afirmaba: «Será, pues, justa la implicación a nivel local de las Administraciones, para que intervengan y sostengan las propuestas y se hagan cargo del problema.» Estoy de acuerdo. Las ciudades son el lugar donde el problema se afirma y se concentra. Es en las ciudades donde la infección de la esclavitud moderna tiene sus peores focos, es en las ciudades donde se deben movilizar los anticuerpos para volver a una salud civil digna de tal nombre. Tenemos pocas armas. Las debemos usar todas. Debemos en primer lugar prever y hacer rápidamente operativas estructuras capaces de acoger y proteger a todas las esclavas que decidieran intentar huir de su horrenda condición. Es un imperativo ineludible. Como Administración, quizá no tengamos el poder de arrancar físicamente a las víctimas de sus verdugos, pero sería la más vergonzosa omisión de socorro no prepararnos para acoger y ayudar a las muchachas que, a riesgo de su propia vida y de la de sus seres queridos —que no pocas veces son mantenidos como rehenes en sus países de origen— osaran intentar la huida de su infierno. Creo que hace un tiempo la Administración anunció la constitución de un observatorio sobre este problema. Espero que lo haya hecho. ¡Pero observar ya no basta! Se observa un panorama, ¡ante un drama se interviene! Sin que yo quiera faltar al respeto a nadie, advierto que la observación del problema no seguida de iniciativas concretas correría el riesgo de degenerar en un fatuo y estéril voyerismo. No creo que sea esta la voluntad de la junta de gobierno, y me he concedido la frase anterior para imprimir del modo más indeleble posible en todos nosotros la urgencia de un giro concreto y tangible en el compromiso de todos nosotros en la lucha contra la esclavitud en nuestra ciudad y en nuestro país. Como he dicho, tenemos pocos instrumentos. Pero David abatió a Goliat con una honda.
La información es nuestra mejor vacuna. Debemos informar a los centenares o los miles de muchachas que en nuestra ciudad viven en régimen de esclavitud, de todos sus derechos y oportunidades. Las esclavas están en general adoctrinadas para temer a las fuerzas del orden y a las instituciones italianas incluso más que a sus carceleros. Esta mentira hay que desmentirla. Exhorto a la Administración de la ciudad a imprimir periódicamente folletos redactados en las lenguas generalmente comprendidas por las muchachas deportadas a nuestra ciudad, en los que se ilustren claramente sus derechos y las oportunidades que el Estado italiano y nuestro Ayuntamiento ofrecen para su tutela. Distribúyanse capilarmente tales folletos entre las prostitutas que de noche llenan las aceras y en los demás ambientes donde se sospeche que las muchachas-esclavas puedan ser mantenidas ocultas. Repítase la misma información en carteles fijados por toda la ciudad. Iníciese una campaña de sensibilización, dirigida a todos nuestros conciudadanos, sobre las exactas características de este infame estado de las cosas. El chaval que de noche alegremente sube a una bella muchacha extranjera al coche para divertirse un poco, quizá se lo piense dos veces sabiendo que es su gesto, sumado al de los demás, el que alimenta un mercado de esclavas que sin demanda no existiría. Se lo pensará dos veces y luego tal vez lo haga igualmente, pero entretanto se lo habrá pensado dos veces, y otras dos se lo pensará la próxima vez. A fuerza de pensar, antes o después, podría incluso ocurrírsele algo nuevo. Podría ocurrírsele, es decir, que el placer de su transgresión es de pronto inferior al fastidio de saberse elemento causal y usuario de una trata de esclavas, y entonces, y solo entonces, tal vez renuncie a su capricho.
¡Informar, informar, informar! Informar a las esclavas de las oportunidades que se les ofrecen, informar a los ciudadanos del crimen del que participan usando a las esclavas, informar a nuestras más altas magistraturas del Estado de la necesidad de urgentes intervenciones legislativas y organizativas al respecto y de nuestra plena disponibilidad y voluntad de actuar de inmediato. Informar a los más altos organismos internacionales de nuestras resoluciones, y exhortarlos a actuar sobre estos asuntos. Contactar con todas las demás capitales de provincia italianas para informarlas de nuestras decisiones y establecer vínculos de cooperación. Informar, esa es la primera cosa que hacer. Siguen las demás. Espero que se hagan. Si los italianos no saben superar la actual infamia de esta persistente deportación de masas de miles de muchachas en esclavitud, arrancadas de sus normas y de sus familias lejanas para ser reducidas a carne de sexo forzada en las aceras italianas, para la inconsciente satisfacción sexual de tantos buenos italianos, habrá realmente, y digo realmente, para avergonzarse de ser italiano.
Años atrás, leyendas urbanas evocaban el espectro de una trata de blancas, raptadas en nuestros países y vendidas a oscuros jeques beduinos de países lejanos, en cuyos harenes quedarían para siempre recluidas. Probablemente tales leyendas tenían algo de verdad. Ninguna persona que haya estado alguna vez en tales fantasmales harenes ha vuelto jamás a contarlo. ¿Cómo se sentiría cada uno de nosotros si su propia hija fuera raptada y condenada a satisfacer de por vida los deseos de algún mísero sultán de su propio oasis en medio de un desierto olvidado? Eso por fortuna nunca o casi nunca sucede. Seguro en cambio es que hoy ocurre lo inverso. Somos nosotros, los italianos, para algún padre lejano y para la asustada mente de las muchachas deportadas a nuestro país, los inmundos sultanes que con desprecio de todo hacen sus necesidades donde, pese a las apariencias postizas, no es en absoluto necesario que tales necesidades se hagan. Tomemos nota de ello, y actuemos en consecuencia de todos los modos posibles.

Roberto Quaglia





Ilmo. Alcalde
del Ayuntamiento de Génova

Orden del Día

s o b r e e l e m e r g e n t e p r o b l e m a d e l a e s c l a v i t u d
c o n f i n e s d e p r o s t i t u c i ó n
e n G é n o v a c o m o e n l a s d e m á s c i u d a d e s i t a l i a n a s


El Consejo Municipal de Génova

Contemplado que

en la Convención suplementaria relativa a la abolición de la esclavitud, de la trata de esclavos y de las instituciones y prácticas análogas a la esclavitud, firmada en Ginebra el 7 de septiembre de 1956, se lee entre otras cosas:

  • PREÁMBULO:
    • Considerando que la libertad es un derecho que todos los seres humanos adquieren al nacer;
    • Conscientes de lo que el pueblo de las Naciones Unidas ha confirmado en la Carta, su fe en la dignidad y el valor del ser humano;
    • Considerando que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que la Asamblea General ha proclamado como ideal común a alcanzar para todos los pueblos y todas las Naciones, dispone que nadie será mantenido en esclavitud y que la esclavitud y la trata de esclavos quedan abolidas en todas sus formas;
    • Reconociendo que, tras la conclusión, en Ginebra, el 25 de septiembre de 1926, de la Convención relativa a la esclavitud, que pretende suprimir la esclavitud y la trata de esclavos, se han hecho nuevos progresos en esta dirección;
    • Teniendo en cuenta la Convención de 1930 relativa al trabajo forzoso y lo que se ha hecho posteriormente por la Organización Internacional del Trabajo en lo que concierne al trabajo forzoso u obligatorio;
    • Constatando sin embargo que la esclavitud, la trata de esclavos y las instituciones y prácticas análogas a la esclavitud no han sido aún eliminadas en todas las regiones del mundo;
    • Habiendo decidido, en consecuencia de la Convención de 1926, que sigue en vigor, de valerse de una Convención suplementaria destinada a intensificar los esfuerzos, tanto nacionales como internacionales, dirigidos a abolir la esclavitud, la trata de esclavos y las instituciones y prácticas análogas a la esclavitud;
  • SECCIÓN PRIMERA
  • Artículo primero.
    Cada Estado parte en la presente Convención adoptará todas las medidas, legislativas y de otra índole, que sean factibles y necesarias para lograr progresivamente y lo antes posible la abolición completa de las instituciones y prácticas siguientes, allí donde estas existan todavía, es decir, las que entren o no en la definición de esclavitud que figura en el artículo 1.º de la Convención relativa a la esclavitud firmada en Ginebra el 25/9/1926;
    • a) la servidumbre por deudas, es decir, la condición que resulta del hecho de que un deudor se comprometa a prestar, como garantía de una deuda, sus servicios personales o los de alguien sobre quien tiene autoridad; si el valor de estos servicios no se destina a la liquidación de la deuda o si la duración de estos servicios no es limitada, ni su carácter definido, se tiene la servidumbre por deudas;
    • b) la servidumbre, es decir, la condición de cualquiera que está obligado por ley, costumbre o acuerdo a vivir y trabajar sobre una tierra perteneciente a otra persona y a prestar a esa otra persona, a cambio de remuneración o gratuitamente, ciertos servicios determinados, sin poder cambiar tal condición;
    • c) Toda institución o práctica en virtud de la cual:
      • I) una mujer, sin que tenga derecho a negarse, es prometida en matrimonio a cambio de una
      • contrapartida en dinero o en especie entregada a sus padres, a su tutor, a su familia o a otras personas o grupos de personas;
      • II) el marido de una mujer, la familia u otros tienen el derecho de ceder la mujer a un tercero, a título oneroso o de otro modo;
      • III) la mujer puede, tras la muerte de su marido, ser heredada por otra persona;
    • d) toda institución o práctica en virtud de la cual un niño o un adolescente de menos de 18 años es entregado, sea por sus padres, o por uno de ellos, sea por su tutor, a un tercero, con pago o sin él "a la entrega", con vistas a la explotación del trabajo convenido del niño o del adolescente.
  • SECCIÓN II (Trata de esclavos)
  • Artículo 3
  • El hecho de transportar o de intentar transportar esclavos de un país a otro con un medio de transporte cualquiera, o el hecho de ser cómplice de estas actividades, constituirá una infracción penal respecto a la ley de los Estados partes en la Convención, y las personas reconocidas culpables de tal infracción serán pasibles de penas muy rigurosas.
    • a) Los Estados partes adoptarán todas las medidas eficaces para impedir a las naves y a los aviones autorizados a recorrer su territorio transportar esclavos, y adoptarán todas las medidas eficaces para castigar a las personas culpables de estos actos o culpables de utilizar el territorio nacional con este fin;
    • b) Los Estados partes adoptarán todas las medidas eficaces para que sus puertos, sus aeropuertos y sus costas no puedan servir al transporte de esclavos.
  • Los Estados partes en la Convención intercambiarán información a fin de asegurar la coordinación práctica de las medidas adoptadas por ellos en la lucha contra la trata de esclavos y se informarán recíprocamente de todos los casos de trata de esclavos y de todos los intentos de infracción de este género de los que tengan conocimiento.
  • Artículo 4
    Todo esclavo que se refugie a bordo de una nave de un Estado parte en la presente Convención será libre "ipso facto".
  • SECCIÓN IV (Definiciones)
  • Artículo 7
    A los fines de la presente Convención:
    • a) La esclavitud, tal como está definida en la Convención de 1926, es el estado o la condición de un individuo sobre el cual se ejercen los atributos del derecho de propiedad, y el esclavo es el individuo que se encuentra en esta condición.
    • b) La persona "en condición de esclavitud" es la indicada en el Estatuto, es decir, en la condición que resulta de una de las instituciones o prácticas vistas en el artículo primero de la presente Convención.
    • c) La "trata de esclavos" establece y comprende todos los actos de captura, de adquisición o de cesión de una persona para reducir a la misma a la esclavitud, todos los actos de adquisición de un esclavo con vistas a venderlo o intercambiarlo, así como en general todos los actos de comercio y transporte de esclavos y los que son los medios de transporte utilizados.
  • SECCIÓN V (Cooperación entre los Estados partes y comunicación de información)
  • Artículo 8
    1. Los Estados partes en la Convención se han comprometido mutuamente a ofrecerse un mutuo concurso y a cooperar con la Organización de las Naciones Unidas con vistas a las disposiciones enumeradas anteriormente.
    2. Los Estados partes en la Convención se comprometerán a comunicar al Secretario General de las Naciones Unidas copia de todas las leyes, todos los reglamentos y todas las decisiones administrativas adoptadas o puestas en vigor para dar efecto a las disposiciones de la presente Convención.
    3. El Secretario General comunicará la información adquirida, en virtud del párrafo segundo del presente artículo 8, a los Estados partes y al Consejo Económico y Social, el cual adoptará estas comunicaciones como documentación sobre la que debatir y procederá a formular nuevas recomendaciones relativas a la abolición de la esclavitud, de la trata de esclavos o de las instituciones y prácticas que son objeto de la Convención.
  • SECCIÓN VI (Cláusulas finales)
  • Artículo 9
    No se admitirá ninguna reserva a la Convención.
  • Artículo 15
  • La presente Convención, cuyos textos inglés, chino, español, francés y ruso darán legalmente fe, será depositada en los archivos del Secretario de las Naciones Unidas. El Secretario General establecerá copias certificadas adecuadas para informar a los Estados partes en la Convención así como a todos los demás Estados Miembros de las Naciones Unidas y a las Instituciones especializadas.
  • En fe de lo cual los infrascritos, debidamente autorizados por sus respectivos Gobiernos, han firmado la presente Convención en la fecha que está representada por sus respectivas firmas.
  • Firmado en la Oficina Europea de las Naciones Unidas, en Ginebra, el 7 de septiembre de 1956.

constatado que

  • En el texto de la sentencia del Tribunal Constitucional de 8 de junio de 1981 n.º 96 hallamos que...
    "La noción de esclavitud o condición análoga a la esclavitud entendida como condición de derecho contemplada en los artículos 600-602 del código... no tenía en cuenta el art. 1 de la Convención de Ginebra de 25 de septiembre de 1926, convertida en ley interna italiana con r.d. de 26 de abril de 1928 n.º 1723... y renovada en la Convención de Ginebra de 7 de noviembre de 1957, aprobada por ley de 20 de diciembre de 1957 n.º 1304. En la lista de las diversas situaciones que la Convención considera instituciones y prácticas análogas a la esclavitud, varias de ellas son situaciones de hecho y no de derecho, por ser realizables sin que ningún acto o hecho normativo las autorice."
  • Y en el texto de la sentencia del Tribunal del Jurado de Florencia, de 23 de marzo de 1993, hallamos que...
    "la esclavitud y la condición análoga deben considerarse elementos normativos del tipo penal, cuya valoración puede comúnmente realizarse o conforme a una norma jurídica que califique —positiva o negativamente— una específica situación de hecho como esclavitud o condición análoga, o en aplicación de parámetros histórico-sociales que permitan la represión de fenómenos caracterizados por los mismos aspectos de ofensa a la personalidad individual que connotan las figuras de esclavitud históricamente conocidas."
  • Y que según la Casación penal sec. V, de 7 de diciembre de 1989 en Dir. famiglia 1990, 1095...
    "Cualquiera que reduzca a una persona (especialmente si es menor de edad) a una condición análoga a la esclavitud, o adquiera a una persona que se encuentre en la condición predicha, no puede invocar la inevitable ignorancia de la ley penal: se trata en verdad de normas conformes al principio de reconocibilidad, es decir, tales que pueden percibirse también como normas extrapenales de civilización, indudablemente vigentes en el ambiente sociocultural en el seno del cual las normas mismas operan."

tomado nota de que

CARITAS ITALIANA, junto con MIGRANTES, USMI, UISG, ASPE, realizó los días 6 y 7 de diciembre de 1996 en Roma un seminario de estudio sobre el tema "Trata de seres humanos con fines de explotación sexual", de cuyas actas se extraen los siguientes datos y argumentaciones:

  • En vísperas del 2000 nos encontramos observando un fenómeno que creíamos desaparecido para siempre: la esclavitud. Hoy la mujer y el menor inmigrante son reducidos a la esclavitud, para poder ser objeto de placer, explotados sexualmente.
    Este fenómeno, analizado por nosotros, implica a miles de mujeres inmigradas, ilusionadas, engañadas y luego prostituidas, obligadas, es decir, por la fuerza a prostituirse, por organizaciones criminales italianas y extranjeras que han inventado toda forma de chantaje, incluso afectivo, con tal de obtener fáciles ganancias y ofrecer "mercancía humana" para consumir sexualmente.

    (Caritas Italiana, Migrantes, Usmi, Uisg, Aspe)

  • "LA TRATA DE MUJERES ES MÁS RENTABLE QUE EL TRÁFICO DE ARMAS Y DE DROGA": esta declaración hecha en 1983 por Jean Fernand Laurent, relator ante las Naciones Unidas para esta problemática, no ha perdido su actualidad y pone de manifiesto también la correlación que existe entre los fenómenos citados. Nos hace de inmediato conscientes de la dureza y complejidad de este que es el motivo de nuestra reunión de hoy: la trata de seres humanos, en concreto mujeres, con fines de abuso sexual.

    (Pino Gulia, Caritas Italiana)

  • RASGOS DESCRIPTIVOS DEL FENÓMENO
    • El aspecto cuantitativo... Las estimaciones nacionales presentadas por el PARSEC (Asociación de investigación e intervención social en colaboración con la Universidad de Florencia) confirman una presencia que oscila entre las 19.000 y las 26.000 unidades; pero la cifra podría ser muy superior si se consideran todas las mujeres hechas transitar por Italia y destinadas a otros países europeos.
    • Flujos y procedencias....
      • Aunque con distintas estrategias y con distintos niveles de implicación y conciencia por parte de las mujeres, el rasgo común y distintivo de este fenómeno es la imposibilidad para las víctimas de intervenir libremente en la gestión de su propio proyecto migratorio, y, por tanto, la real condición de esclavitud a la que son obligadas.
      • Entre 1989 y 1991: coincidiendo con algunos acontecimientos que afectan a Europa y con la promulgación de la ley 39/1990 los flujos se incrementan notablemente, con llegadas significativas también de la Europa del Este. Desde el punto de vista jurídico las llegadas son predominantemente clandestinas, a menudo gestionadas y coordinadas por verdaderas agencias de traficantes, tanto italianos como extranjeros.
      • Entre 1992 y 1994: se caracterizan por llegadas más cuantiosas que las anteriores, principalmente de Albania y Nigeria. En cuanto a las llegadas de Albania, se trata de muchachas muy jóvenes, predominantemente solteras, de procedencia urbana, captadas por compatriotas poco mayores que ellas que, fingiéndose enamorados y con la promesa de un inminente matrimonio en Italia, las convencen de emigrar y, en un segundo momento, las obligan a prostituirse. Las mujeres nigerianas son por término medio menos jóvenes que las albanesas, solteras, de procedencia urbana, a menudo con experiencias profesionales de muy otro género. Las nigerianas son captadas por compatriotas que adelantan el dinero necesario para los documentos y el viaje: esta deuda inicial se convierte en uno de los mayores vínculos para la salida del tráfico (actualmente la cifra rondaría los sesenta millones de liras). Por último, también consistentes las llegadas del Este de Europa de muchachas dedicadas al trabajo en la calle y, se supone, en el interior de locales nocturnos y centros de estética.
      • Actualmente: predominan todavía la presencia albanesa y nigeriana. Las características sociodemográficas de las mujeres, así como los testimonios de los operadores, confirman una mayor información sobre la actividad a desarrollar en Italia, sin embargo una mayor conciencia no las protege de los traumas sucesivos y continuos a los que están sometidas por las condiciones de esclavitud en las que viven. Las llegadas más recientes se caracterizan por muchachas procedentes de las aldeas del interior de los países y una edad cada vez más joven, sobre todo para las albanesas.
    • Hipótesis de intervención...
      (...) se considera oportuno tener en cuenta los siguientes presupuestos (...):
      • Que el fenómeno tiene relevancia local y por ello necesita una red de trabajo y apoyo que intervenga enseguida, concretamente, a favor de las víctimas.
      • Que el fenómeno tiene relevancia nacional e internacional y que por tanto necesita un debate político vivaz y atento.
      • Que los sujetos a los que dirigir la intervención son, por un lado, las mujeres, a las que se debe una respuesta inmediata y concreta, y la sociedad en su conjunto, a la que dirigir una información responsable y no sensacionalista sobre el tema y un trabajo de sensibilización a medio y largo plazo, y, por otro lado, los clientes.
      • Intervención operativa sobre las víctimas: aproximación, acogida, orientación, asistencia psicológica y jurídica, acompañamiento en un itinerario de autonomía en una óptica de coordinación y de trabajo en red entre los distintos recursos del territorio.

        (Maurizio Ambrosini, Universidad Católica)

      • Proyectos personalizados y realizados sobre la base de las reales exigencias de las personas (escucha, acogida, reconstrucción de la personalidad, reconciliación consigo misma y con los demás...)
      • Itinerarios con objetivos y fases.
      • Tutela jurídica (regularización, denuncia, asistencia jurídica...)
      • Pequeñas formas de acogida, en comunidades o familias.
      • Posibilidad de traslados por seguridad.
      • Reinserción social, escolar, laboral.
      • Posibilidad de retorno a la patria, con oportunas garantías, para quien lo desee.
      • Conexión con Embajadas y Consulados italianos en los países de origen (visados) y de las Embajadas de los países de origen en Italia (apoyo, documentos, retornos.....)

        (Maria Teresa Tavassi, Caritas Italiana)

  • LA TRATA DE MUJERES EXTRANJERAS INMIGRADAS EN ITALIA

    ... para la casi totalidad de los nuevos sujetos que se venden en la calle, las prostitutas inmigradas, este es un trabajo esclavo: son traídas por la trata de seres humanos con fines de abuso sexual. La investigación realizada por el Parsec y la Universidad de Florencia en abril de 1996 para la conferencia de Viena estima su número —según testigos privilegiados— entre las 18.800 y las 25.100. Se trata de datos aproximados que necesitarían mayores confirmaciones, pero globalmente dan su dimensión.

    (Don Fredo Olivero, Caritas diocesana de Turín)

    • Análisis de la situación
      • Dentro del más vasto panorama de la prostitución, está cada vez más en expansión en toda Europa el fenómeno del "tráfico de mujeres" hechas llegar por organizaciones criminales desde los países en vías de desarrollo y de la Europa centro-oriental y posteriormente forzadas con violencia a prostituirse.
      • La "Conferencia de Viena sobre la trata de personas" del 10-11 de junio de 1996 y el "Congreso mundial contra la explotación sexual de los menores" pusieron de relieve con fuerza:
        • la vastedad del fenómeno
        • la necesidad de una lucha conjunta de los distintos países para contrastarlo
        • la importancia de operar al lado de las víctimas.
      • El reclutamiento de las mujeres, que son cada vez más jóvenes, sigue varios canales:
        • anuncios en los periódicos por parte de agencias que ofrecen trabajo
        • ofertas de trabajo y de grandes ganancias por parte de conocidos comunes a los explotadores y a las víctimas
        • implicación de las familias de origen (que puede llegar hasta la verdadera y propia venta de la hija) que esperan así resolver sus graves problemas económicos
        • implicación sentimental de las muchachas por parte de falsos "novios" que llegados a Italia las obligan a la prostitución
        • rapto
      • Llegadas a destino, las mujeres son "instruidas" con la violencia hasta que dejan de rebelarse, privadas de los pasaportes, a veces provistas de documentos falsos, obligadas a ritmos extenuantes y a entregar gran parte de las ganancias a los proxenetas, obligadas a aceptar cualquier servicio, atadas por enormes deudas, vendidas de una banda a otra, chantajeadas con la amenaza de revelar la naturaleza de su actividad a los parientes que quedan en el país de origen o de represalias directas sobre ellas y sus familias en caso de rebelión, obligadas a prostituirse incluso durante un eventual embarazo o a abortar repetidamente.
      • Incluso cuando las mujeres parten de sus países conscientes de que irán a desarrollar una actividad relativa a la prostitución, ilusionándose con poder negociar y gestionar su propia actividad, difícilmente imaginan las condiciones de verdadera esclavitud en las que caerán.
      • Solo en la provincia de Turín son más de 600 las que viven y representan la casi totalidad de las mujeres nigerianas presentes en el territorio, y ejercen la prostitución de calle en toda la región.
      • Provienen todas de las mismas zonas del sur de Nigeria, de las ciudades de Benin City, Lagos o de alguna localidad del interior, y pertenecen a las tribus Ibo, Yoruba, Benin, Edo.
    • Cómo llegan a Italia
      Os transmitimos los datos de los testimonios de centenares de muchachas, confirmados por pruebas y comprobaciones objetivas.
      • La llegada —para casi todas, hasta 1991— es el aeropuerto de Roma y últimamente Linate y Malpensa, y la salida —para todas— es el aeropuerto de Lagos (Nigeria), con visado de tránsito de 3 a 15 días expedido por la embajada italiana de Lagos, obtenido a través de alguien que "ha tomado a pecho" su trámite, pagando el equivalente de 4-5 millones de liras normalmente a ciudadanos nigerianos que "tienen acceso a las oficinas consulares de la Embajada", con los que colaboran, y logran obtenerlo, o bien en agencias de cambio o de viajes cerca de la embajada.
      • El pasaporte se obtiene directamente de la policía local que lo prepara y lo vende. Son pasaportes "regulares", adquiridos a través de la organización criminal. Esto vale también para quien ya está en Italia: se le enviará por correo, o a través de un amigo o un pariente.
      • Hay casos de mujeres que han tenido el mismo día la denegación del visado y —tras pocas horas— el visado por los buenos auspicios de estos señores y el pago de la "mordida" correspondiente. El visado de tránsito exigiría un billete aéreo a otras localidades, pero en estos casos no hace falta.
      • En estos últimos años ('93-'96) están llegando también ciudadanos de Benín y ghaneses, vía París o vía Bucarest, Sofía, Lárnaca, Moscú, Ámsterdam y Bruselas. Los grupos más numerosos de nigerianas llegaban a Roma con visado de tránsito o visados de entrada colectivos para "peregrinación religiosa a diversos lugares sagrados italianos" (el número de mujeres registradas por cada visado es de unas 15-20). Esto hasta 1993.
    • Qué soluciones para la prostitución inmigrada sometida a la trata
      • Hay que analizar ante todo la condición de vida. El problema debe afrontarse en términos correspondientes a la realidad: la prostitución de mujeres inmigradas no es prostitución "por elección", sino por coacción; es, pues, trata de mujeres y hombres orientada a la explotación sexual. Relevante y característica es la condición de esclavitud o semiesclavitud a la que son reducidas y no solo el hecho de venderse en la calle o en locales cerrados.
      • Hoy en Italia es dominante la prostitución que no nace de la dificultad de la inmigración sino del comercio internacional. A muchas mujeres se les quita (con la sustracción de los documentos personales) su identidad: se les quita la posibilidad de documentar quiénes son, de dónde vienen, cuándo y cómo entraron, y el propio país y comunidad de procedencia.
      • En la trata sobre todo de mujeres africanas está implicada como víctima también la familia: existe la posibilidad de sufrir chantajes, violencias por parte de la criminalidad organizada con fuertes connivencias en las instituciones locales (sobre todo la policía).
      • Su salida "de la calle" comporta también para ellas riesgos de sufrir violencias de la organización, que normalmente opera directamente a través de colectores-controladores ("maman", "novio", "paisano-explotador"). No es raro el caso de mutilaciones, cuchilladas, violencias sexuales en grupo y a veces la muerte de quien escapa a las reglas e invita a otras a hacer el mismo camino.
      • La experiencia de prostitución deja una huella profunda en la vida de la persona.
      • Existe, pues, el camino de recuperación, de recobro de su dignidad de mujeres que vuelven a revivir sin vender sus cuerpos. Esto necesita (además de la salida del mundo del sexo comprado) un tiempo de pausa, de reflexión y una experiencia de vida personal y social positiva, posiblemente insertada en el mundo del trabajo.
      • El "trabajo en la calle" deja también huellas físicas: los riesgos para la salud son grandísimos y a veces los síntomas se hacen sentir tras muchos meses (sida en particular).
    • La prostitución en el Este: la primera respuesta a la trata de las albanesas (1995-96)
      • La casi totalidad de la prostitución albanesa es forzada, aunque a convencerlas de partir hayan sido la miseria, la falta de trabajo, la destrucción del tejido social, la falta de perspectivas. Y además porque una muchacha "señalada" o de la calle no puede volver a casa: la tradición, la psicología, el sentido del honor lo prohíben: es una vergüenza.
      • La prostitución verdadera no es aceptada por la cultura albanesa (y no existía si no encubierta en algunos locales de baile gestionados por la minoría egipcio-albanesa).
      • Según las leyes medievales de Lek Dukagjini —aceptadas aún por la tradición sobre todo campesina y montañesa— "una muchacha señalada solo podía casarse con la bala en su dote de novia, y podía ser asesinada en cualquier ocasión por el marido, suegro, cuñado o hijo, porque la bala había sido pagada por su familia. En estas ocasiones el padre, tomando el cadáver de la hija, debía decir: «¡Bendito sea tu fusil, oh dueño de la casa!»" (de un testimonio albanés). La trata con fines de abuso sexual afecta también a algunos menores varones en Turín y el fenómeno no es evidente.
      • El gobierno albanés, "convencido" por las inversiones que se hacen en el país con las ganancias de la criminalidad organizada, finge no ver; la policía albanesa lucra directamente con los documentos y con la facilitación de los pasos. Por tanto, debe haber una relación seria entre gobiernos para poner fin —de un lado y del otro— al crimen organizado, sin medias tintas y con equipos de fuerzas del orden adecuados y seguros.
    • La construcción de perspectivas para todas las víctimas de la trata
      • Reconocer esta prioridad: poner fin a la trata de las "esclavas" y de los "esclavos".
      • Trabajar para hacer información aquí y en el país de procedencia sobre el alcance y la realidad del fenómeno.
      • Comprometerse en la acogida, en dar señales distintas y contrarias (gratuidad, afecto...) al comercio de su cuerpo.

        (Don Fredo Olivero, Caritas diocesana de Turín)

  • LAS INICIATIVAS INTERNACIONALES EN EL ÁMBITO DEL TRÁFICO DE SERES HUMANOS
    • Pocas formas de criminalidad se caracterizan por una multiplicidad de interconexiones entre el plano internacional, nacional y local como el tráfico de seres humanos. Es por su naturaleza un fenómeno internacional, pero por los efectos que determina se sitúa en el cruce de las relaciones entre los Estados y las políticas nacionales de inmigración y de cooperación al desarrollo. El tráfico de seres humanos requiere por tanto una acción coordinada tanto a nivel de los Estados como de las relaciones internacionales. Aunque no se pueda negar que la legislación penal tiene un fundamento puramente nacional, ya estamos ante situaciones criminales tales que exigen que también la legislación nacional deba adquirir una dimensión internacional.
    • Las dificultades demostradas por los distintos Estados para afrontar y controlar la situación demuestran la importancia de un enfoque internacional en la lucha contra el tráfico. Esto resulta aún más cierto para la Unión Europea que, mediante una profundización de la integración en el campo de la justicia y de los asuntos internos, podría dotarse de un instrumento jurídico común a todos los Estados miembros. Solo la adopción de una política de armonización de las legislaciones nacionales y una política de cooperación política y judicial podrá restablecer el respeto de aquellos derechos que hoy están en peligro. La Unión Europea ha comenzado a dotarse de instrumentos jurídicos y operativos que podrán ser eficaces contra el tráfico de seres humanos. El éxito o la derrota de este intento serán la expresión de la capacidad de reacción de los gobiernos democráticos a los desafíos planteados por la criminalidad organizada.
    • El Parlamento Europeo "entiende por trata de seres humanos el acto ilegal de quien, directa o indirectamente, favorece la entrada o la estancia de un ciudadano procedente de un país tercero con fines de su explotación utilizando el engaño o cualquier otra forma de coacción o abusando de una situación de vulnerabilidad o de incertidumbre administrativa" (art. 1)

      (Maria Paola Colombo Svevo, Diputada al Parlamento Europeo)

  • CONCLUSIONES OPERATIVAS
  • No se puede ignorar ni callar ante un problema que nace dentro de este fenómeno y que implica a un número tan alto de personas.
  • La trata de mujeres inmigradas reduce a la mujer a un estado de explotación y de esclavitud: es preciso defender y restituir la dignidad de persona humana a estas mujeres.
  • Son mujeres provenientes de los países más pobres del Este europeo y del mundo.
  • Muchas de estas personas son menores de edad.
  • Muchas de ellas desean salir del circuito y buscan apoyo y protección.
  • Si existe la oferta es señal de que hay demanda.
  • Esta necesidad es índice del deterioro moral, social, civil de nuestro país, aunque el problema se extienda al territorio europeo.
  • Piénsese seriamente en la posibilidad de una revisión legislativa que conceda el permiso de residencia a quien, menor o adulto, decide salir "del circuito", den o no una contribución para desenmascarar a las organizaciones criminales.

    (Elvio Damoli, Director de Caritas Italiana)

  • DECLARACIÓN DE LA MINISTRA LIVIA TURCO

    "Estoy cada vez más convencida de que el problema hoy no está en la prostitución, sino en un verdadero fenómeno de trata. La prensa y los medios de comunicación social deben dar una correcta información sobre este fenómeno. Últimamente, debatiendo de la "trata" con una periodista ya sensible, he notado que mi interlocutora se quedaba un instante atónita por el tipo de terminología que yo usaba. Esto, pues, deberá ser un primer momento de cotejo para un trabajo común: dar una correcta información que implique en la sensibilización del fenómeno a las autoridades laicas, políticas y religiosas. El nuestro no debe ser un trabajo aislado. Es necesaria una red, para tener referencias a nivel institucional. Será, pues, justa la implicación a nivel local de las Administraciones, para que intervengan y sostengan las propuestas y se hagan cargo del problema."

considerando que

  • sobre la base de los datos y los argumentos arriba expuestos, unidos a la observación de cuanto sucede en horario nocturno en las aceras de la ciudad, debe deducirse que centenares de muchachas en nuestra ciudad (como decenas de miles en nuestro país) sufren palmaria y plenamente una de las más infames e inaceptables violaciones de los derechos humanos: la reducción a la esclavitud
  • los usuarios finales de esta colosal trata de blancas y de negras son centenares de miles de ciudadanos varones italianos y, en lo que atañe a nuestro Ayuntamiento, miles de ciudadanos varones genoveses; es para el provecho carnal de estos que el comercio de esclavas en nuestro país y en nuestra ciudad ha nacido, prospera y se expande;
  • no puede decirse civilizada, en la acepción ilustrada del término, una comunidad que permita y se aproveche de la reducción a la esclavitud de miles de jóvenes muchachas; a tal incivilidad se añade una insoportable hipocresía cuando por conveniencia (consciente o inconsciente) se niega que tal situación de hecho exista, o se minimizan su amplitud y relevancia, y al mismo tiempo se dedican existentes recursos y energías a la tutela de una vasta gama de derechos de menor prioridad respecto a ese fundamental derecho de libertad y autodeterminación del individuo que el régimen de esclavitud totalmente abole y borra
  • el problema de la esclavitud con fines de prostitución en Italia es un fenómeno que se manifiesta sobre todo en las grandes áreas urbanas, donde la clientela es mayor; es por tanto necesario que cada Ayuntamiento, aun en la necesaria coordinación con las demás instituciones, se ponga en condiciones de proveer por sí mismo a la puesta en marcha de estrategias inteligentes capaces de afrontar dignamente el fenómeno
  • la trata de esclavas con fines de prostitución es facilitada por la frecuente falta de información, en los países donde las muchachas son reclutadas, sobre lo que se verán obligadas a hacer una vez en Italia

insta al Alcalde y a la Junta de gobierno

  • a hacer presente al Presidente del Consejo de Ministros, al Ministro del Interior, al Ministro de Asuntos Exteriores, al Ministro de la Familia y Solidaridad Social, al Presidente de la Cámara, al Presidente del Senado y a los Presidentes de las Comisiones de Justicia y Asuntos Sociales de las dos cámaras del Parlamento el interés del Consejo Municipal en que:
    • el Parlamento Italiano proceda cuanto antes con las oportunas revisiones legislativas, orientadas a la efectiva tutela de los derechos humanos de los individuos que en Italia se encuentran viviendo en régimen de esclavitud
    • Italia busque vínculos continuos de colaboración con todas las naciones en las que habitualmente son reclutadas las muchachas para iniciarlas en la prostitución en nuestro país, orientados a la producción de oportunas campañas de información a difundirse en dichas naciones a través de prensa y anuncios televisivos, en las que se evidencien los riesgos que las muchachas corren al dejarse conducir a nuestro país sin más que las debidas garantías
    • Italia presente al Parlamento Europeo la solicitud formal de que se pongan en estudio y luego se emprendan por la Comunidad Europea todas las iniciativas oportunas capaces de afrontar y contrastar la trata de mujeres en Europa
    • Italia haga llegar a la O.N.U. el interés de nuestro país en que:
      1. el tema de la reducción a la esclavitud y de la trata de seres humanos en el mundo se ponga cuanto antes en el orden del día de una sesión de la O.N.U.
      2. el delito de reducción a la esclavitud sea universalmente considerado un verdadero crimen contra la Humanidad
      3. se instituya en consecuencia un Tribunal Internacional para los crímenes de la sobredicha tipología
      4. se emprendan fuertes acciones respecto a las naciones que demasiado poco se esfuercen por contrastar la reducción a la esclavitud y la trata de seres humanos dentro de los confines de su propio territorio
  • a promover la constitución de una Junta Consultiva de los Alcaldes y de las Administraciones Locales orientada a la mutua consulta y a una común coordinación para las diversas iniciativas locales capaces de afrontar el fenómeno de la esclavitud
  • a actuar a fin de crear y hacer operativos centros de acogida capaces de ofrecer confortable y seguro refugio a todas las muchachas en régimen de esclavitud que quisieran intentar sustraerse a sus amos
  • a realizar un folleto, traducido a las lenguas propias de las principales nacionalidades de las muchachas extranjeras que se prostituyen en Italia, en el que se explique, de modo exhaustivo, simple y claro, todas las posibilidades, opciones y garantías que el Estado Italiano y el Ayuntamiento de Génova ofrecen a las prostitutas y esclavas deseosas de cambiar de vida, y posteriormente proceder a distribuir capilarmente tal folleto entre las prostitutas que pisan las aceras de la ciudad
  • a realizar una serie de carteles, a fijar en la ciudad, que provean:
    1. a sensibilizar a la población sobre la existencia en la ciudad, como en Italia, de una verdadera trata de esclavas, y de que la oferta de esclavas es alimentada en primer lugar por el hecho de que hay demanda de ellas
    2. a informar en sus principales lenguas de origen a las prostitutas y las esclavas sobre sus derechos y las oportunidades, facilitando un número gratuito para más información
  • a transmitir copia de la presente moción aprobada a la ONU, junto con una precisa y decidida solicitud de actuar con la máxima decisión
  • a transmitir copia de la presente moción aprobada a los Alcaldes y a los Presidentes de los Consejos Municipales de todas las capitales de provincia italianas, junto con la invitación a asociarse y a colaborar en la sobredicha Junta Consultiva
  • a transmitir copia de la presente moción aprobada a todos los Parlamentarios italianos, a los Ministros del Gobierno Italiano, al Presidente de la Cámara, al Presidente del Senado y al Presidente de la República, junto con una nota de sensibilización respecto al problema en cuestión



Proponente: R. Quaglia (Lista Pannella).

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Resultado de la votación


El orden del día fue aprobado con 30 votos a favor y siete en contra (Liga). Cabe destacar el hecho de que el Alcalde Adriano Sansa, presente en el pleno, no votó. El Portavoz de los populares, Giorgio Guerello, salió del pleno un instante antes de la votación.

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Reseña de prensa



El único artículo aparecido a raíz de mis esfuerzos fue este, de "LA STAMPA".
Otros diarios, como "IL SECOLO XIX" Y "LA REPUBBLICA - IL LAVORO" y "IL CORRIERE MERCANTILE", al ser periódicos que se ocupan específicamente de cuanto sucede en Génova, no consideraron evidentemente oportuno extenderse sobre un asunto como el que se trata en esta página, que aparentemente no tiene nada que ver con Génova.

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Última modificación, 23 de octubre de 2003

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