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Intervención de Roberto Quaglia (Lista Pannella)
Cuando era niño e iba a la escuela, recuerdo
que entre otras cosas me enseñaron a grandes rasgos la historia de América. Uno de los fenómenos
más espeluznantes que nos enseñaban de la historia de América era el abominio de la
colosal trata de esclavos que hace siglos marcó toda una época. Los mercaderes de esclavos
arribaban con sus naves a las costas africanas, irrumpían armados entre las indefensas
tribus locales y literalmente raptaban a miles y miles de seres humanos que como
ganado eran transportados a América para ser reducidos a la esclavitud en los campos de
algodón y en otros lugares. Luego vino la guerra de secesión. Como sabemos, vencieron los del norte, la
esclavitud fue abolida, y todo bien lo que bien acaba.
Es quizá, pues, en virtud de este común legado cultural nuestro que en los últimos años
he tenido que darme cuenta con creciente espanto de que tales horrores del pasado, que —
creo— se siguen enseñando en las escuelas italianas como tales, son cualquier cosa
menos muertos y enterrados. Peor, tales horrores están entre nosotros, entre nosotros los italianos, entre nosotros los genoveses,
y he aquí por qué el asunto concierne de cerca también a nuestro Consejo Municipal, porque
nosotros, los italianos, los genoveses, somos de pleno derecho partícipes de estos horrores, aunque,
por razones de bajísima conveniencia, muy pocos de nosotros gusten de darse cuenta y
prefieran ocultarse a sí mismos y a los demás este infame estado de las cosas.
Para quien sea tan ciego como para no haber comprendido aún de qué diablos estoy hablando,
aclaro que me refiero a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.
Un detallado y fiable estudio de Caritas, Parsec y la Universidad de Florencia
estima que hay hoy en Italia de 19.000 a 25.000 muchachas extranjeras dedicadas a la
prostitución, la casi totalidad de las cuales se encuentra en régimen de esclavitud. Repito el
concepto: ¡de 19.000 a 25.000 muchachas, la casi totalidad de las cuales vive en verdadero y
propio régimen de esclavitud! No es una opinión mía, señor Presidente, señor Alcalde,
señoras y señores colegas. Se trata de una situación objetiva de hecho, que emerge de
modo incontrovertible de las actas de un reciente seminario promovido al respecto por
Caritas Italiana, cuyos argumentos más significativos he recogido entre las
premisas de la moción que estoy presentando, y que por tanto no repito por extenso en esta mi
intervención.
Por tanto, decenas de miles de esclavas entre nosotros, como decenas de miles de esclavos en aquella
lejana América esclavista que de palabra —ay de nosotros, a menudo solo de palabra— estamos todos tan
prestos a condenar sin dudas ni apelación. Cierto, no es lo mismo, dirá
alguno. Pero, respondo yo, las diferencias que ciertamente existen no nos honran en nada,
pues se trata de diferencias aparentes y no sustanciales, un velo hipócrita con funciones
de coartada para las conciencias.
Eh, sí, señoras y señores míos, la esclavitud en Italia hoy existe, pero a los usuarios
finales de este abominio —aquellos para quienes se lleva a cabo— no les conviene saber
que de esclavitud se trata. Arruinaría tal vez su púbico placer. La esclavitud
moderna se disfraza para evitar escrúpulos de conciencia a quien haga uso de los servicios que
ofrece. En Génova como en Italia, señoras y señores míos, hoy se va de putas —y me
perdonaréis si cito la Realidad con el lenguaje de la realidad— en la errónea convicción
de pagar a una muchacha libre que libremente ha elegido prestar servicios sexuales
a cambio de dinero. En cambio, en la mayoría de los casos, no es así en absoluto. La realidad
es distinta de como por conveniencia parece. La mayor parte de las muchachas es atraída
a nuestro país con engaño, y una vez aquí, entre nosotros, en Italia, un país que nos gusta
creer libre, es reducida a la esclavitud.
Buscándole los tres pies al gato del Hombre, no es en absoluto infundado suponer que también en los
tiempos de la esclavitud en América, los beneficiarios de los servicios prestados por los esclavos
tuvieran poca conciencia del aspecto reprobable del fenómeno del que eran partícipes.
Después de todo, no eran ellos quienes habían raptado seres humanos y los habían reducido a la esclavitud.
Pagaban a los esclavos en el momento de la compra, luego los alojaban y alimentaban de por
vida a cambio de su trabajo. Probablemente, a sus ojos no había nada de
extraño y reprobable. Después de todo, también hoy el mundo libre está lleno de personas que con
su trabajo apenas logran garantizarse el necesario sustento y un alojamiento. Por no
hablar de los sin trabajo en los países donde por no trabajar se muere enseguida de hambre. Los
esclavistas americanos tenían, pues, probablemente una óptima opinión de sí mismos y de lo que
hacían, pues evidentemente no veían en ello nada malo, igual que muchos
ciudadanos italianos, hoy, consideran perfectamente normal y conveniente servirse más o
menos sistemáticamente de los servicios sexuales de las esclavas que les ofrecen en la calle. El gesto
de pagar el servicio, en efecto, libera al cliente de toda sospecha de haber abusado de
una esclava. Pero nosotros sabemos que ese dinero irá a parar a los bolsillos de los
esclavistas, a los que esas muchachas literalmente pertenecen.
Además, hay que considerar otro argumento: la psique humana es una materia bien curiosa.
Los seres humanos, sobre todo cuando son jóvenes, adquieren su propia identidad en
función de lo que habitualmente hacen. Razón por la cual la mayor parte de estas muchachas
arrojadas a la acera contra su voluntad, al cabo de un tiempo se resignan a
ser lo que se las ha obligado a convertirse. Que esto no sirva de coartada para nadie.
También en tiempos de la esclavitud en América, a gran parte de los esclavos al final no
les quedaba más que la identidad de esclavo. Muchos de los que allá nacían esclavos
ni siquiera soñaban con ser un día liberados, de tan esclavos como eran también mentalmente.
Todo ello no justifica ni la esclavitud de entonces, ni la de hoy.
Pero lo que de verdad me inquieta, debo confesar, no es exactamente el hecho de que hoy en
Italia, así como hoy en Génova, se practique la esclavitud y que los ciudadanos italianos y
los genoveses sean sus usuarios. De la masa de los seres humanos, más de tanto me he
resignado a no esperar. Lo que me inquieta es que las instituciones mismas de
nuestra sociedad civil estén prácticamente inertes e indiferentes ante tal estado
de las cosas. Aquí y allá alguien se indigna, es cierto. Pero son individuos aislados. Y sirven de
poco. Las instituciones en cuanto tales están a este respecto quietas, inmóviles, del todo
inútiles, ocupadas en muy otros asuntos. Este estado de las cosas debe cambiar
rápidamente. Es intolerable que en un país que se dice civilizado, en el que todos compiten
en tutelar los derechos de cualquiera con tal de que el asunto garantice réditos
económicos o electorales, se mantengan los ojos fortísimamente cerrados para no ver y no
contrastar la vergonzosa violación de los derechos humanos que en nuestro país hoy se comete
con la persistente explotación sexual forzada de jóvenes muchachas extranjeras que han
soñado una vida mejor en nuestro país, y a las que nuestro país hoy en cambio
reserva solo esclavitud y violaciones. Si mis palabras suenan melodramáticas a alguien,
garantizo que son en cambio mucho menos dramáticas que las atrocidades que las muchachas
deportadas —¡Sí! ¡Deportadas!— a nuestro país se ven obligadas a sufrir. El pasado 25 de abril,
Fiesta de la Liberación —y solo Dios sabe cuántos miles de muchachas extranjeras
hoy en Italia sueñan con ser liberadas de su deportación a Italia— el pasado 25 de abril,
cerca de Trezzo sull'Adda, se halla muerta a una muchacha albanesa. El lado
izquierdo del rostro está destrozado por tres golpes de martillo. El cuerpo está descuartizado desde la
tráquea al pubis y de riñón a riñón. Descuartizado en cruz para extraer al hijo de tres meses que
criaba en su vientre. Descuartizada a la vista de todos para mostrar a las demás esclavas qué
le sucedería a cualquiera que intentara escapar de la prostitución concibiendo un
hijo. También esto es la Italia de hoy. Hay que abrir los ojos, darse cuenta y actuar
en consecuencia.
¡En Génova, como en el resto de Italia, se violan hoy derechos humanos! ¿Cuántas veces este
Consejo se ha detenido a gastar palabras para conmemorar horrores lejanos en el tiempo, para
estigmatizar los derechos humanos violados en otros lugares? Todo está bien, todo es sacrosanto y nosotros lo
sabemos bien, pero a condición de no descuidar el horror más grande de todos por el
hecho de que nos concierne directamente, siendo nosotros partícipes de él. ¡Sí, partícipes! Donde no hay
demanda, no se desarrolla un mercado. La trata de esclavas en Italia hoy existe porque a
muchos italianos les conviene que exista, aunque por cobarde hipocresía finjan que no
exista, y porque a los demás italianos, que de las esclavas no se sirven, el destino de
estas les importa poco por no decir nada.
Cuando Francia efectuó recientemente las conocidas explosiones nucleares, una parte de nosotros, los
italianos, boicoteó el mercado de los productos franceses. ¿Por qué ninguno de esos
virtuosos ha pedido nunca a gritos boicotear el mercado de la prostitución
esclavista? Una parte de nosotros, los italianos, de vez en cuando invoca incluso a gritos el
boicot de una u otra cadena de televisión. ¿Por qué ninguno de esos virtuosos ha
pedido nunca a gritos boicotear el mercado de la prostitución esclavista? En Italia
de buena gana se boicotea de todo: desde los impuestos a las reglas, desde las pieles de visón
de criadero a los libros de los intelectuales no de criadero. A los referéndums. Lejos de mí
el gesto de cuestionar las razones de boicot alguno. Cada cual es libre de boicotear
lo que más le plazca. Pero me pregunto: ¿por qué ninguno de esos virtuosos ha
pedido nunca a gritos boicotear el mercado de la prostitución esclavista?
Lo que falta a este respecto en Italia es la conciencia de cuanto está sucediendo. Los
campos de concentración nazis y el exterminio de los judíos fueron posibles porque
nadie entonces en Alemania, salvo los jerarcas nazis, supo o quiso saber qué estaba
sucediendo. La esclavitud hoy en Italia, hechas las debidas proporciones, prospera por las
mismas razones: la indiferencia y la ceguera de todos que dejan vía libre a unos pocos
criminales.
¿Qué podemos hacer nosotros, nuestro pequeño y modesto Consejo Municipal, para afrontar
con dignidad este indigno estado de las cosas? No muchísimo, en verdad. Pero tampoco poco.
En realidad, podemos hacer exactamente todo lo posible, es decir, lo que se nos
ocurra que podemos hacer al respecto, y que esté dentro de nuestras facultades. Me he
concedido una tautología, para resaltar nuestro deber de no dejar nada
por intentar para afrontar como es debido este tipo de situación.
Ante todo, debemos darnos plena cuenta de la gravedad del problema. Dudo que
tal conciencia ya exista, en este Consejo, en la debida medida. Recuerdo que
cuando por primera vez, en la junta de portavoces, mencioné el hecho de tener en
preparación una moción sobre el problema de la esclavitud en Génova, suscité hilaridad en
algunos colegas —¡y también en un concejal de gobierno! A este respecto, cito textualmente las palabras
pronunciadas recientemente por la Ministra Livia Turco: «...debatiendo de la
"trata" con una periodista ya sensible al problema, noté que mi
interlocutora se quedaba un instante atónita por el tipo de terminología que yo usaba.»
Son palabras de la ministra Livia Turco. Asistimos sin verla —los ojos forrados de
jamones televisivos— a una verdadera trata de esclavas, que la conciencia apenas logra
captar en toda su atrocidad, de tan salida que parece de una improbable pesadilla
de oscuras reminiscencias medievales. Y sin embargo, debemos darnos cuenta de la gravedad de la
situación, de lo contrario nunca tendremos la fuerza de pensar y hacer algo realmente
útil para la superación de este drama.
También la ministra Livia Turco, en la misma ocasión, afirmaba: «Será, pues,
justa la implicación a nivel local de las Administraciones, para que intervengan
y sostengan las propuestas y se hagan cargo del problema.» Estoy de acuerdo. Las
ciudades son el lugar donde el problema se afirma y se concentra. Es en las ciudades donde
la infección de la esclavitud moderna tiene sus peores focos, es en las ciudades donde se
deben movilizar los anticuerpos para volver a una salud civil digna de tal nombre.
Tenemos pocas armas. Las debemos usar todas. Debemos en primer lugar prever y hacer
rápidamente operativas estructuras capaces de acoger y proteger a todas las esclavas que
decidieran intentar huir de su horrenda condición. Es un imperativo
ineludible. Como Administración, quizá no tengamos el poder de arrancar físicamente
a las víctimas de sus verdugos, pero sería la más vergonzosa omisión de socorro no
prepararnos para acoger y ayudar a las muchachas que, a riesgo de su propia vida y de
la de sus seres queridos —que no pocas veces son mantenidos como rehenes en sus países de origen—
osaran intentar la huida de su infierno. Creo que hace un tiempo la Administración
anunció la constitución de un observatorio sobre este problema. Espero que lo haya
hecho. ¡Pero observar ya no basta! Se observa un panorama, ¡ante un drama se
interviene! Sin que yo quiera faltar al respeto a nadie, advierto que
la observación del problema no seguida de iniciativas concretas correría el riesgo de degenerar
en un fatuo y estéril voyerismo. No creo que sea esta la voluntad de la junta de gobierno, y me he
concedido la frase anterior para imprimir del modo más indeleble posible en todos nosotros
la urgencia de un giro concreto y tangible en el compromiso de todos nosotros en la lucha contra la
esclavitud en nuestra ciudad y en nuestro país. Como he dicho, tenemos pocos instrumentos. Pero
David abatió a Goliat con una honda.
La información es nuestra mejor vacuna. Debemos informar a los centenares o los miles
de muchachas que en nuestra ciudad viven en régimen de esclavitud, de todos sus derechos
y oportunidades. Las esclavas están en general adoctrinadas para temer a las fuerzas del orden y a las
instituciones italianas incluso más que a sus carceleros. Esta mentira hay que desmentirla. Exhorto
a la Administración de la ciudad a imprimir periódicamente folletos redactados en las lenguas
generalmente comprendidas por las muchachas deportadas a nuestra ciudad, en los que se
ilustren claramente sus derechos y las oportunidades que el Estado italiano y nuestro
Ayuntamiento ofrecen para su tutela. Distribúyanse capilarmente tales folletos entre las
prostitutas que de noche llenan las aceras y en los demás ambientes donde se sospeche que
las muchachas-esclavas puedan ser mantenidas ocultas. Repítase la misma información en
carteles fijados por toda la ciudad. Iníciese una campaña de sensibilización, dirigida
a todos nuestros conciudadanos, sobre las exactas características de este infame estado de las
cosas. El chaval que de noche alegremente sube a una bella muchacha extranjera al coche
para divertirse un poco, quizá se lo piense dos veces sabiendo que es su gesto, sumado al
de los demás, el que alimenta un mercado de esclavas que sin demanda no
existiría. Se lo pensará dos veces y luego tal vez lo haga igualmente, pero entretanto se lo habrá
pensado dos veces, y otras dos se lo pensará la próxima vez. A fuerza de pensar, antes o después,
podría incluso ocurrírsele algo nuevo. Podría ocurrírsele, es decir, que
el placer de su transgresión es de pronto inferior al fastidio de saberse
elemento causal y usuario de una trata de esclavas, y entonces, y solo entonces, tal vez
renuncie a su capricho.
¡Informar, informar, informar! Informar a las esclavas de las oportunidades que se les
ofrecen, informar a los ciudadanos del crimen del que participan usando a las esclavas,
informar a nuestras más altas magistraturas del Estado de la necesidad de urgentes intervenciones
legislativas y organizativas al respecto y de nuestra plena disponibilidad y voluntad de
actuar de inmediato. Informar a los más altos organismos internacionales de nuestras resoluciones,
y exhortarlos a actuar sobre estos asuntos. Contactar con todas las demás capitales de provincia
italianas para informarlas de nuestras decisiones y establecer vínculos de cooperación.
Informar, esa es la primera cosa que hacer. Siguen las demás. Espero que se hagan. Si los
italianos no saben superar la actual infamia de esta persistente deportación de
masas de miles de muchachas en esclavitud, arrancadas de sus normas y de sus familias
lejanas para ser reducidas a carne de sexo forzada en las aceras italianas, para
la inconsciente satisfacción sexual de tantos buenos italianos, habrá realmente, y digo realmente,
para avergonzarse de ser italiano.
Años atrás, leyendas urbanas evocaban el espectro de una trata de blancas, raptadas
en nuestros países y vendidas a oscuros jeques beduinos de países lejanos, en cuyos harenes
quedarían para siempre recluidas. Probablemente tales leyendas tenían algo de verdad.
Ninguna persona que haya estado alguna vez en tales fantasmales harenes ha vuelto jamás a
contarlo. ¿Cómo se sentiría cada uno de nosotros si su propia hija fuera raptada y
condenada a satisfacer de por vida los deseos de algún mísero sultán de su
propio oasis en medio de un desierto olvidado? Eso por fortuna nunca o casi nunca sucede.
Seguro en cambio es que hoy ocurre lo inverso. Somos nosotros, los italianos, para algún padre
lejano y para la asustada mente de las muchachas deportadas a nuestro país, los inmundos sultanes que
con desprecio de todo hacen sus necesidades donde, pese a las apariencias postizas, no es
en absoluto necesario que tales necesidades se hagan. Tomemos nota de ello, y actuemos en
consecuencia de todos los modos posibles.
Roberto Quaglia
Ilmo. Alcalde
del Ayuntamiento de Génova
Orden del Día
s o b r e e l e m e r g e n t e p r o b l e m a d e l a e s c l a v i t u d
c o n f i n e s d e p r o s t i t u c i ó n
e n G é n o v a c o m o e n l a s d e m á s c i u d a d e s i t a l i a n a s
El Consejo Municipal de Génova
Contemplado que
en la Convención suplementaria relativa a la abolición de la esclavitud, de la
trata de esclavos y de las instituciones y prácticas análogas a la esclavitud, firmada en
Ginebra el 7 de septiembre de 1956, se lee entre otras cosas:
- PREÁMBULO:
- Considerando que la libertad es un derecho que todos los seres humanos adquieren al
nacer;
- Conscientes de lo que el pueblo de las Naciones Unidas ha confirmado en la Carta, su
fe en la dignidad y el valor del ser humano;
- Considerando que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que la Asamblea
General ha proclamado como ideal común a alcanzar para todos los pueblos y todas las
Naciones, dispone que nadie será mantenido en esclavitud y que la esclavitud y la trata
de esclavos quedan abolidas en todas sus formas;
- Reconociendo que, tras la conclusión, en Ginebra, el 25 de septiembre de 1926, de la
Convención relativa a la esclavitud, que pretende suprimir la esclavitud y la trata
de esclavos, se han hecho nuevos progresos en esta dirección;
- Teniendo en cuenta la Convención de 1930 relativa al trabajo forzoso y lo que se
ha hecho posteriormente por la Organización Internacional del Trabajo en lo que
concierne al trabajo forzoso u obligatorio;
- Constatando sin embargo que la esclavitud, la trata de esclavos y las instituciones y
prácticas análogas a la esclavitud no han sido aún eliminadas en todas las regiones del
mundo;
- Habiendo decidido, en consecuencia de la Convención de 1926, que sigue en vigor, de
valerse de una Convención suplementaria destinada a intensificar los esfuerzos, tanto
nacionales como internacionales, dirigidos a abolir la esclavitud, la trata de esclavos
y las instituciones y prácticas análogas a la esclavitud;
- SECCIÓN PRIMERA
- Artículo primero.
Cada Estado parte en la presente Convención adoptará todas las medidas,
legislativas y de otra índole, que sean factibles y necesarias para lograr progresivamente y
lo antes posible la abolición completa de las instituciones y prácticas siguientes, allí donde
estas existan todavía, es decir, las que entren o no en la definición de esclavitud
que figura en el artículo 1.º de la Convención relativa a la esclavitud firmada en Ginebra el
25/9/1926;
- a) la servidumbre por deudas, es decir, la condición que resulta del hecho de que un deudor
se comprometa a prestar, como garantía de una deuda, sus servicios personales o los de
alguien sobre quien tiene autoridad; si el valor de estos servicios no se destina a la
liquidación de la deuda o si la duración de estos servicios no es limitada, ni su
carácter definido, se tiene la servidumbre por deudas;
- b) la servidumbre, es decir, la condición de cualquiera que está obligado por ley, costumbre
o acuerdo a vivir y trabajar sobre una tierra perteneciente a otra persona y a prestar
a esa otra persona, a cambio de remuneración o gratuitamente, ciertos servicios determinados,
sin poder cambiar tal condición;
- c) Toda institución o práctica en virtud de la cual:
- I) una mujer, sin que tenga derecho a negarse, es prometida
en matrimonio a cambio de una
- contrapartida en dinero o en especie entregada a sus padres, a su tutor, a su
familia o a otras personas o grupos de personas;
- II) el marido de una mujer, la familia u otros tienen el derecho de ceder la mujer a un
tercero, a título oneroso o de otro modo;
- III) la mujer puede, tras la muerte de su marido, ser heredada por otra persona;
- d) toda institución o práctica en virtud de la cual un niño o un adolescente de menos
de 18 años es entregado, sea por sus padres, o por uno de ellos, sea por su tutor, a
un tercero, con pago o sin él "a la entrega", con vistas a la explotación del
trabajo convenido del niño o del adolescente.
- SECCIÓN II (Trata de esclavos)
- Artículo 3
- El hecho de transportar o de intentar transportar esclavos de un país a
otro con un medio de transporte cualquiera, o el hecho de ser cómplice de estas
actividades, constituirá una infracción penal respecto a la ley de los Estados
partes en la Convención, y las personas reconocidas culpables de tal infracción
serán pasibles de penas muy rigurosas.
- a) Los Estados partes adoptarán todas las medidas eficaces para impedir a las naves y
a los aviones autorizados a recorrer su territorio transportar esclavos, y
adoptarán todas las medidas eficaces para castigar a las personas culpables de estos actos o
culpables de utilizar el territorio nacional con este fin;
- b) Los Estados partes adoptarán todas las medidas eficaces para que sus puertos, sus
aeropuertos y sus costas no puedan servir al transporte de esclavos.
- Los Estados partes en la Convención intercambiarán información a fin de
asegurar la coordinación práctica de las medidas adoptadas por ellos en la lucha contra la
trata de esclavos y se informarán recíprocamente de todos los casos de trata de
esclavos y de todos los intentos de infracción de este género de los que tengan
conocimiento.
- Artículo 4
Todo esclavo que se refugie a bordo de una nave de un Estado parte en la
presente Convención será libre "ipso facto".
- SECCIÓN IV (Definiciones)
- Artículo 7
A los fines de la presente Convención:
- a) La esclavitud, tal como está definida en la Convención de 1926, es el estado o la
condición de un individuo sobre el cual se ejercen los atributos del derecho de propiedad,
y el esclavo es el individuo que se encuentra en esta condición.
- b) La persona "en condición de esclavitud" es la indicada en el
Estatuto, es decir, en la condición que resulta de una de las instituciones o prácticas vistas
en el artículo primero de la presente Convención.
- c) La "trata de esclavos" establece y comprende todos los actos de captura,
de adquisición o de cesión de una persona para reducir a la misma a la esclavitud, todos los
actos de adquisición de un esclavo con vistas a venderlo o intercambiarlo, así como
en general todos los actos de comercio y transporte de esclavos y los que son los
medios de transporte utilizados.
- SECCIÓN V (Cooperación entre los Estados partes y comunicación de información)
- Artículo 8
- Los Estados partes en la Convención se han comprometido mutuamente a ofrecerse un mutuo
concurso y a cooperar con la Organización de las Naciones Unidas con vistas a las
disposiciones enumeradas anteriormente.
- Los Estados partes en la Convención se comprometerán a comunicar al Secretario
General de las Naciones Unidas copia de todas las leyes, todos los reglamentos y todas las
decisiones administrativas adoptadas o puestas en vigor para dar efecto a las disposiciones
de la presente Convención.
- El Secretario General comunicará la información adquirida, en virtud del párrafo
segundo del presente artículo 8, a los Estados partes y al Consejo Económico y
Social, el cual adoptará estas comunicaciones como documentación sobre la que debatir y
procederá a formular nuevas recomendaciones relativas a la abolición de la esclavitud, de la
trata de esclavos o de las instituciones y prácticas que son objeto de la Convención.
- SECCIÓN VI (Cláusulas finales)
- Artículo 9
No se admitirá ninguna reserva a la Convención.
- Artículo 15
- La presente Convención, cuyos textos inglés, chino, español, francés y ruso
darán legalmente fe, será depositada en los archivos del Secretario de las Naciones
Unidas. El Secretario General establecerá copias certificadas adecuadas para informar a
los Estados partes en la Convención así como a todos los demás Estados Miembros de las
Naciones Unidas y a las Instituciones especializadas.
- En fe de lo cual los infrascritos, debidamente autorizados por sus respectivos Gobiernos,
han firmado la presente Convención en la fecha que está representada por sus respectivas
firmas.
- Firmado en la Oficina Europea de las Naciones Unidas, en Ginebra, el 7 de septiembre de 1956.
constatado que
- En el texto de la sentencia del Tribunal Constitucional de 8 de junio de 1981 n.º 96 hallamos que...
"La noción de esclavitud o condición análoga a la esclavitud entendida como condición
de derecho contemplada en los artículos 600-602 del código... no tenía en cuenta el art. 1
de la Convención de Ginebra de 25 de septiembre de 1926, convertida en ley interna italiana con r.d.
de 26 de abril de 1928 n.º 1723... y renovada en la Convención de Ginebra de 7 de noviembre de 1957,
aprobada por ley de 20 de diciembre de 1957 n.º 1304. En la lista de las diversas situaciones que la
Convención considera instituciones y prácticas análogas a la esclavitud, varias de ellas son
situaciones de hecho y no de derecho, por ser realizables sin que ningún acto o hecho
normativo las autorice."
- Y en el texto de la sentencia del Tribunal del Jurado de Florencia, de 23 de marzo de 1993, hallamos
que...
"la esclavitud y la condición análoga deben considerarse elementos normativos
del tipo penal, cuya valoración puede comúnmente realizarse o conforme a
una norma jurídica que califique —positiva o negativamente— una específica
situación de hecho como esclavitud o condición análoga, o en aplicación de
parámetros histórico-sociales que permitan la represión de fenómenos caracterizados por los
mismos aspectos de ofensa a la personalidad individual que connotan las figuras de
esclavitud históricamente conocidas."
- Y que según la Casación penal sec. V, de 7 de diciembre de 1989 en Dir. famiglia 1990, 1095...
"Cualquiera que reduzca a una persona (especialmente si es menor
de edad) a una condición análoga a la esclavitud, o adquiera a una persona que se encuentre
en la condición predicha, no puede invocar la inevitable ignorancia de la ley penal: se trata
en verdad de normas conformes al principio de reconocibilidad, es decir, tales que pueden
percibirse también como normas extrapenales de civilización, indudablemente vigentes en el ambiente
sociocultural en el seno del cual las normas mismas operan."
tomado nota de que
CARITAS ITALIANA, junto con MIGRANTES, USMI, UISG, ASPE, realizó los días 6 y 7
de diciembre de 1996 en Roma un seminario de estudio sobre el tema "Trata de seres humanos con
fines de explotación sexual", de cuyas actas se extraen los siguientes datos y
argumentaciones:
- En vísperas del 2000 nos encontramos observando un fenómeno que creíamos desaparecido para
siempre: la esclavitud. Hoy la mujer y el menor inmigrante son reducidos a la esclavitud,
para poder ser objeto de placer, explotados sexualmente.
Este fenómeno, analizado por nosotros, implica a miles de mujeres inmigradas, ilusionadas,
engañadas y luego prostituidas, obligadas, es decir, por la fuerza a prostituirse, por
organizaciones criminales italianas y extranjeras que han inventado toda forma de chantaje,
incluso afectivo, con tal de obtener fáciles ganancias y ofrecer "mercancía humana" para
consumir sexualmente.(Caritas Italiana, Migrantes,
Usmi, Uisg, Aspe)
- "LA TRATA DE MUJERES ES MÁS RENTABLE QUE EL TRÁFICO DE ARMAS Y DE
DROGA": esta declaración hecha en 1983 por Jean Fernand Laurent, relator ante las
Naciones Unidas para esta problemática, no ha perdido su actualidad y pone de
manifiesto también la correlación que existe entre los fenómenos citados. Nos hace de inmediato conscientes de la
dureza y complejidad de este que es el motivo de nuestra reunión de hoy: la trata
de seres humanos, en concreto mujeres, con fines de abuso sexual.
(Pino Gulia, Caritas Italiana)
- RASGOS DESCRIPTIVOS DEL FENÓMENO
- El aspecto cuantitativo... Las estimaciones nacionales presentadas por el PARSEC (Asociación de investigación
e intervención social en colaboración con la Universidad de Florencia) confirman una
presencia que oscila entre las 19.000 y las 26.000 unidades; pero la cifra podría ser muy
superior si se consideran todas las mujeres hechas transitar por Italia y destinadas a
otros países europeos.
- Flujos y procedencias....
- Aunque con distintas estrategias y con distintos niveles de implicación y conciencia por
parte de las mujeres, el rasgo común y distintivo de este fenómeno es la imposibilidad
para las víctimas de intervenir libremente en la gestión de su propio proyecto migratorio,
y, por tanto, la real condición de esclavitud a la que son obligadas.
- Entre 1989 y 1991: coincidiendo con algunos acontecimientos que afectan a Europa
y con la promulgación de la ley 39/1990 los flujos se incrementan notablemente, con
llegadas significativas también de la Europa del Este. Desde el punto de vista jurídico las llegadas
son predominantemente clandestinas, a menudo gestionadas y coordinadas por verdaderas agencias de
traficantes, tanto italianos como extranjeros.
- Entre 1992 y 1994: se caracterizan por llegadas más cuantiosas que las
anteriores, principalmente de Albania y Nigeria. En cuanto a las llegadas
de Albania, se trata de muchachas muy jóvenes, predominantemente solteras, de procedencia
urbana, captadas por compatriotas poco mayores que ellas que, fingiéndose enamorados y con
la promesa de un inminente matrimonio en Italia, las convencen de emigrar y, en un
segundo momento, las obligan a prostituirse. Las mujeres nigerianas son por término medio menos
jóvenes que las albanesas, solteras, de procedencia urbana, a menudo con experiencias profesionales
de muy otro género. Las nigerianas son captadas por compatriotas que adelantan el
dinero necesario para los documentos y el viaje: esta deuda inicial se convierte en uno de
los mayores vínculos para la salida del tráfico (actualmente la cifra rondaría
los sesenta millones de liras). Por último, también consistentes las llegadas del Este
de Europa de muchachas dedicadas al trabajo en la calle y, se supone, en el interior de locales
nocturnos y centros de estética.
- Actualmente: predominan todavía la presencia albanesa y nigeriana. Las
características sociodemográficas de las mujeres, así como los testimonios de los operadores,
confirman una mayor información sobre la actividad a desarrollar en Italia, sin embargo una
mayor conciencia no las protege de los traumas sucesivos y continuos a los que están sometidas
por las condiciones de esclavitud en las que viven. Las llegadas más recientes se caracterizan
por muchachas procedentes de las aldeas del interior de los países y una edad cada vez más joven,
sobre todo para las albanesas.
- Hipótesis de intervención...
(...) se considera oportuno tener en cuenta los siguientes presupuestos (...):
- Que el fenómeno tiene relevancia local y por ello necesita una red de trabajo y
apoyo que intervenga enseguida, concretamente, a favor de las víctimas.
- Que el fenómeno tiene relevancia nacional e internacional y que por tanto necesita un
debate político vivaz y atento.
- Que los sujetos a los que dirigir la intervención son, por un lado, las mujeres, a las que se debe
una respuesta inmediata y concreta, y la sociedad en su conjunto, a la que dirigir
una información responsable y no sensacionalista sobre el tema y un trabajo de sensibilización
a medio y largo plazo, y, por otro lado, los clientes.
- Intervención operativa sobre las víctimas: aproximación, acogida, orientación, asistencia
psicológica y jurídica, acompañamiento en un itinerario de autonomía en una óptica de
coordinación y de trabajo en red entre los distintos recursos del territorio.
(Maurizio Ambrosini, Universidad Católica)
- Proyectos personalizados y realizados sobre la base de las reales exigencias de las personas
(escucha, acogida, reconstrucción de la personalidad, reconciliación consigo misma y
con los demás...)
- Itinerarios con objetivos y fases.
- Tutela jurídica (regularización, denuncia, asistencia jurídica...)
- Pequeñas formas de acogida, en comunidades o familias.
- Posibilidad de traslados por seguridad.
- Reinserción social, escolar, laboral.
- Posibilidad de retorno a la patria, con oportunas garantías, para quien lo desee.
- Conexión con Embajadas y Consulados italianos en los países de origen (visados) y de las
Embajadas de los países de origen en Italia (apoyo, documentos, retornos.....)
(Maria Teresa Tavassi, Caritas Italiana)
- LA TRATA DE MUJERES EXTRANJERAS INMIGRADAS EN ITALIA
... para la casi totalidad de los
nuevos sujetos que se venden en la calle, las prostitutas inmigradas, este es un trabajo
esclavo: son traídas por la trata de seres humanos con fines de abuso sexual. La
investigación realizada por el Parsec y la Universidad de Florencia en abril de 1996 para la conferencia
de Viena estima su número —según testigos privilegiados— entre las 18.800 y las
25.100. Se trata de datos aproximados que necesitarían mayores confirmaciones, pero
globalmente dan su dimensión.
(Don Fredo Olivero, Caritas diocesana de Turín)
- Análisis de la situación
- Dentro del más vasto panorama de la prostitución, está cada vez más en expansión en
toda Europa el fenómeno del "tráfico de mujeres" hechas llegar por
organizaciones criminales desde los países en vías de desarrollo y de la Europa centro-oriental y
posteriormente forzadas con violencia a prostituirse.
- La "Conferencia de Viena sobre la trata de personas" del 10-11 de junio de 1996 y
el "Congreso mundial contra la explotación sexual de los menores" pusieron
de relieve con fuerza:
- la vastedad del fenómeno
- la necesidad de una lucha conjunta de los distintos países para contrastarlo
- la importancia de operar al lado de las víctimas.
- El reclutamiento de las mujeres, que son cada vez más jóvenes, sigue varios canales:
- anuncios en los periódicos por parte de agencias que ofrecen trabajo
- ofertas de trabajo y de grandes ganancias por parte de conocidos comunes a los explotadores y
a las víctimas
- implicación de las familias de origen (que puede llegar hasta la verdadera y
propia venta de la hija) que esperan así resolver sus graves problemas económicos
- implicación sentimental de las muchachas por parte de falsos "novios" que
llegados a Italia las obligan a la prostitución
- rapto
- Llegadas a destino, las mujeres son "instruidas" con la violencia hasta
que dejan de rebelarse, privadas de los pasaportes, a veces provistas de documentos
falsos, obligadas a ritmos extenuantes y a entregar gran parte de las ganancias a los proxenetas,
obligadas a aceptar cualquier servicio, atadas por enormes deudas, vendidas de una
banda a otra, chantajeadas con la amenaza de revelar la naturaleza de su actividad a los
parientes que quedan en el país de origen o de represalias directas sobre ellas y sus familias
en caso de rebelión, obligadas a prostituirse incluso durante un eventual embarazo o
a abortar repetidamente.
- Incluso cuando las mujeres parten de sus países conscientes de que irán a desarrollar
una actividad relativa a la prostitución, ilusionándose con poder negociar y gestionar su
propia actividad, difícilmente imaginan las condiciones de verdadera esclavitud en
las que caerán.
- Solo en la provincia de Turín son más de 600 las que viven y representan la casi
totalidad de las mujeres nigerianas presentes en el territorio, y ejercen la prostitución de
calle en toda la región.
- Provienen todas de las mismas zonas del sur de Nigeria, de las ciudades de Benin City,
Lagos o de alguna localidad del interior, y pertenecen a las tribus Ibo, Yoruba, Benin,
Edo.
- Cómo llegan a Italia
Os transmitimos los datos de los testimonios de centenares de muchachas, confirmados por pruebas y
comprobaciones objetivas.
- La llegada —para casi todas, hasta 1991— es el aeropuerto de Roma y últimamente Linate
y Malpensa, y la salida —para todas— es el aeropuerto de Lagos (Nigeria), con visado de
tránsito de 3 a 15 días expedido por la embajada italiana de Lagos, obtenido
a través de alguien que "ha tomado a pecho" su trámite, pagando
el equivalente de 4-5 millones de liras normalmente a ciudadanos nigerianos que "tienen
acceso a las oficinas consulares de la Embajada", con los que colaboran, y logran
obtenerlo, o bien en agencias de cambio o de viajes cerca de la embajada.
- El pasaporte se obtiene directamente de la policía local que lo prepara y lo
vende. Son pasaportes "regulares", adquiridos a través de la organización
criminal. Esto vale también para quien ya está en Italia: se le enviará por correo, o
a través de un amigo o un pariente.
- Hay casos de mujeres que han tenido el mismo día la denegación del visado y —tras
pocas horas— el visado por los buenos auspicios de estos señores y el pago de la
"mordida" correspondiente. El visado de tránsito exigiría un billete aéreo
a otras localidades, pero en estos casos no hace falta.
- En estos últimos años ('93-'96) están llegando también ciudadanos de Benín y ghaneses,
vía París o vía Bucarest, Sofía, Lárnaca, Moscú, Ámsterdam y Bruselas. Los grupos más
numerosos de nigerianas llegaban a Roma con visado de tránsito o visados de entrada
colectivos para "peregrinación religiosa a diversos lugares sagrados italianos" (el
número de mujeres registradas por cada visado es de unas 15-20). Esto hasta 1993.
- Qué soluciones para la prostitución inmigrada sometida a la trata
- Hay que analizar ante todo la condición de vida. El problema debe afrontarse en términos
correspondientes a la realidad: la prostitución de mujeres inmigradas no es prostitución
"por elección", sino por coacción; es, pues, trata de mujeres y hombres orientada
a la explotación sexual. Relevante y característica es la condición de esclavitud o
semiesclavitud a la que son reducidas y no solo el hecho de venderse en la calle o en
locales cerrados.
- Hoy en Italia es dominante la prostitución que no nace de la dificultad de la inmigración
sino del comercio internacional. A muchas mujeres se les quita (con la sustracción de los
documentos personales) su identidad: se les quita la posibilidad de documentar quiénes
son, de dónde vienen, cuándo y cómo entraron, y el propio país y comunidad de
procedencia.
- En la trata sobre todo de mujeres africanas está implicada como víctima también la familia:
existe la posibilidad de sufrir chantajes, violencias por parte de la criminalidad
organizada con fuertes connivencias en las instituciones locales (sobre todo la policía).
- Su salida "de la calle" comporta también para ellas riesgos de sufrir
violencias de la organización, que normalmente opera directamente a través de
colectores-controladores ("maman", "novio",
"paisano-explotador"). No es raro el caso de mutilaciones, cuchilladas, violencias
sexuales en grupo y a veces la muerte de quien escapa a las reglas e invita a otras a hacer el
mismo camino.
- La experiencia de prostitución deja una huella profunda en la vida de la persona.
- Existe, pues, el camino de recuperación, de recobro de su dignidad de mujeres que vuelven
a revivir sin vender sus cuerpos. Esto necesita (además de la salida del mundo del
sexo comprado) un tiempo de pausa, de reflexión y una experiencia de vida personal y
social positiva, posiblemente insertada en el mundo del trabajo.
- El "trabajo en la calle" deja también huellas físicas: los riesgos para la salud son
grandísimos y a veces los síntomas se hacen sentir tras muchos meses (sida en particular).
- La prostitución en el Este: la primera respuesta a la trata de las albanesas (1995-96)
- La casi totalidad de la prostitución albanesa es forzada, aunque a convencerlas de
partir hayan sido la miseria, la falta de trabajo, la destrucción del tejido social,
la falta de perspectivas. Y además porque una muchacha "señalada" o de
la calle no puede volver a casa: la tradición, la psicología, el sentido del honor lo
prohíben: es una vergüenza.
- La prostitución verdadera no es aceptada por la cultura albanesa (y no existía si no
encubierta en algunos locales de baile gestionados por la minoría egipcio-albanesa).
- Según las leyes medievales de Lek Dukagjini —aceptadas aún por la tradición
sobre todo campesina y montañesa— "una muchacha señalada solo podía casarse
con la bala en su dote de novia, y podía ser asesinada en cualquier ocasión por el
marido, suegro, cuñado o hijo, porque la bala había sido pagada por su
familia. En estas ocasiones el padre, tomando el cadáver de la hija, debía decir:
«¡Bendito sea tu fusil, oh dueño de la casa!»" (de un testimonio albanés).
La trata con fines de abuso sexual afecta también a algunos menores varones en Turín y el
fenómeno no es evidente.
- El gobierno albanés, "convencido" por las inversiones que se hacen en el país
con las ganancias de la criminalidad organizada, finge no ver; la policía albanesa
lucra directamente con los documentos y con la facilitación de los pasos. Por tanto, debe haber
una relación seria entre gobiernos para poner fin —de un lado y del otro— al crimen
organizado, sin medias tintas y con equipos de fuerzas del orden adecuados y seguros.
- La construcción de perspectivas para todas las víctimas de la trata
- LAS INICIATIVAS INTERNACIONALES EN EL ÁMBITO DEL TRÁFICO DE SERES HUMANOS
- CONCLUSIONES OPERATIVAS
- No se puede ignorar ni callar ante un problema que nace dentro de este
fenómeno y que implica a un número tan alto de personas.
- La trata de mujeres inmigradas reduce a la mujer a un estado de explotación y de
esclavitud: es preciso defender y restituir la dignidad de persona humana a estas mujeres.
- Son mujeres provenientes de los países más pobres del Este europeo y del mundo.
- Muchas de estas personas son menores de edad.
- Muchas de ellas desean salir del circuito y buscan apoyo y protección.
- Si existe la oferta es señal de que hay demanda.
- Esta necesidad es índice del deterioro moral, social, civil de nuestro país, aunque
el problema se extienda al territorio europeo.
- Piénsese seriamente en la posibilidad de una revisión legislativa que conceda el
permiso de residencia a quien, menor o adulto, decide salir "del circuito", den
o no una contribución para desenmascarar a las organizaciones criminales.
(Elvio Damoli, Director de Caritas Italiana)
- DECLARACIÓN DE LA MINISTRA LIVIA TURCO
"Estoy cada vez más convencida de que el problema
hoy no está en la prostitución, sino en un verdadero fenómeno de trata. La prensa y los
medios de comunicación social deben dar una correcta información sobre este fenómeno.
Últimamente, debatiendo de la "trata" con una periodista ya sensible, he
notado que mi interlocutora se quedaba un instante atónita por el tipo de terminología
que yo usaba. Esto, pues, deberá ser un primer momento de cotejo para un trabajo
común: dar una correcta información que implique en la sensibilización del fenómeno
a las autoridades laicas, políticas y religiosas. El nuestro no debe ser un trabajo aislado.
Es necesaria una red, para tener referencias a nivel
institucional. Será, pues, justa la implicación a nivel local de las
Administraciones, para que intervengan y sostengan las propuestas y se hagan cargo
del problema."
considerando que
- sobre la base de los datos y los argumentos arriba expuestos, unidos a la observación de cuanto
sucede en horario nocturno en las aceras de la ciudad, debe deducirse que centenares de
muchachas en nuestra ciudad (como decenas de miles en nuestro país) sufren
palmaria y plenamente una de las más infames e inaceptables violaciones de los
derechos humanos: la reducción a la esclavitud
- los usuarios finales de esta colosal trata de blancas y de negras son centenares
de miles de ciudadanos varones italianos y, en lo que atañe a nuestro Ayuntamiento, miles
de ciudadanos varones genoveses; es para el provecho carnal de estos que el comercio de
esclavas en nuestro país y en nuestra ciudad ha nacido, prospera y se expande;
- no puede decirse civilizada, en la acepción ilustrada del término, una comunidad que
permita y se aproveche de la reducción a la esclavitud de miles de jóvenes muchachas; a
tal incivilidad se añade una insoportable hipocresía cuando por conveniencia (consciente o
inconsciente) se niega que tal situación de hecho exista, o se minimizan su amplitud y
relevancia, y al mismo tiempo se dedican existentes recursos y energías a la tutela de
una vasta gama de derechos de menor prioridad respecto a ese fundamental derecho de
libertad y autodeterminación del individuo que el régimen de esclavitud totalmente
abole y borra
- el problema de la esclavitud con fines de prostitución en Italia es un fenómeno que se
manifiesta sobre todo en las grandes áreas urbanas, donde la clientela es mayor; es por tanto
necesario que cada Ayuntamiento, aun en la necesaria coordinación con las demás instituciones, se
ponga en condiciones de proveer por sí mismo a la puesta en marcha de estrategias inteligentes capaces
de afrontar dignamente el fenómeno
- la trata de esclavas con fines de prostitución es facilitada por la frecuente falta de
información, en los países donde las muchachas son reclutadas, sobre lo que se
verán obligadas a hacer una vez en Italia
insta al Alcalde y a la Junta de gobierno
- a hacer presente al Presidente del Consejo de Ministros, al Ministro del Interior, al
Ministro de Asuntos Exteriores, al Ministro de la Familia y Solidaridad Social, al Presidente
de la Cámara, al Presidente del Senado y a los Presidentes de las Comisiones de Justicia y
Asuntos Sociales de las dos cámaras del Parlamento el interés del Consejo Municipal en que:
- el Parlamento Italiano proceda cuanto antes con las oportunas revisiones legislativas,
orientadas a la efectiva tutela de los derechos humanos de los individuos que en Italia se
encuentran viviendo en régimen de esclavitud
- Italia busque vínculos continuos de colaboración con todas las naciones en las
que habitualmente son reclutadas las muchachas para iniciarlas en la prostitución en nuestro
país, orientados a la producción de oportunas campañas de información a difundirse
en dichas naciones a través de prensa y anuncios televisivos, en las que se evidencien los
riesgos que las muchachas corren al dejarse conducir a nuestro país sin más que las debidas
garantías
- Italia presente al Parlamento Europeo la solicitud formal de que se pongan en estudio
y luego se emprendan por la Comunidad Europea todas las iniciativas oportunas capaces de
afrontar y contrastar la trata de mujeres en Europa
- Italia haga llegar a la O.N.U. el interés de nuestro país en que:
- el tema de la reducción a la esclavitud y de la trata de seres humanos en el mundo se ponga
cuanto antes en el orden del día de una sesión de la O.N.U.
- el delito de reducción a la esclavitud sea universalmente considerado un verdadero
crimen contra la Humanidad
- se instituya en consecuencia un Tribunal Internacional para los crímenes de la
sobredicha tipología
- se emprendan fuertes acciones respecto a las naciones que demasiado poco se esfuercen
por contrastar la reducción a la esclavitud y la trata de seres humanos dentro de los confines
de su propio territorio
- a promover la constitución de una Junta Consultiva de los Alcaldes y de las Administraciones Locales
orientada a la mutua consulta y a una común coordinación para las diversas iniciativas
locales capaces de afrontar el fenómeno de la esclavitud
- a actuar a fin de crear y hacer operativos centros de acogida capaces de ofrecer
confortable y seguro refugio a todas las muchachas en régimen de esclavitud que quisieran
intentar sustraerse a sus amos
- a realizar un folleto, traducido a las lenguas propias de las principales nacionalidades
de las muchachas extranjeras que se prostituyen en Italia, en el que se explique, de modo
exhaustivo, simple y claro, todas las posibilidades, opciones y garantías que el Estado
Italiano y el Ayuntamiento de Génova ofrecen a las prostitutas y esclavas deseosas de cambiar de
vida, y posteriormente proceder a distribuir capilarmente tal folleto entre las
prostitutas que pisan las aceras de la ciudad
- a realizar una serie de carteles, a fijar en la ciudad, que provean:
- a sensibilizar a la población sobre la existencia en la ciudad, como en Italia, de una verdadera
trata de esclavas, y de que la oferta de esclavas es alimentada en primer lugar por el
hecho de que hay demanda de ellas
- a informar en sus principales lenguas de origen a las prostitutas y las esclavas sobre sus
derechos y las oportunidades, facilitando un número gratuito para más información
- a transmitir copia de la presente moción aprobada a la ONU, junto con una
precisa y decidida solicitud de actuar con la máxima decisión
- a transmitir copia de la presente moción aprobada a los Alcaldes y a los Presidentes de los
Consejos Municipales de todas las capitales de provincia italianas, junto con la invitación a asociarse y a
colaborar en la sobredicha Junta Consultiva
- a transmitir copia de la presente moción aprobada a todos los Parlamentarios italianos, a los
Ministros del Gobierno Italiano, al Presidente de la Cámara, al Presidente del Senado y al
Presidente de la República, junto con una nota de sensibilización respecto al
problema en cuestión
Proponente: R. Quaglia
(Lista Pannella).
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Resultado de la votación
El orden del día fue aprobado con 30 votos a favor y siete en contra (Liga).
Cabe destacar el hecho de que el Alcalde Adriano Sansa, presente en el pleno, no votó. El
Portavoz de los populares, Giorgio Guerello, salió del pleno un instante antes de la
votación.
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Reseña de prensa

El único artículo aparecido a raíz de mis esfuerzos fue este, de
"LA STAMPA".
Otros diarios, como "IL SECOLO XIX" Y "LA REPUBBLICA
- IL LAVORO" y "IL CORRIERE MERCANTILE", al ser periódicos
que se ocupan específicamente de cuanto sucede en Génova, no consideraron evidentemente
oportuno extenderse sobre un asunto como el que se trata
en esta página, que aparentemente no tiene nada que ver con Génova.
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